La Vigilancia de la Salud es uno de los instrumentos que utiliza la Medicina del Trabajo para controlar y hacer el seguimiento de la repercusión de las condiciones de trabajo sobre la salud de la población trabajadora. Como tal es una  técnica complementaria de las correspondientes a las disciplinas de Seguridad, Higiene y Ergonomia y Psicosociología. La Vigilancia de la Salud no tiene, pues, sentido como instrumento aislado de prevención: ha de integrarse en el plan de prevención global de la empresa.

 

Los reconocimientos médicos laborales son, por una parte, un derecho de los trabajadores. Por otra, constituyen una medida de prevención encaminada a evitar daños en el trabajador derivados de su trabajo. Pero, ¿son obligatorios u optativos? Todas las empresas cuyos empleados estén expuestos a enfermedades profesionales por su puesto de trabajo tienen obligación de pasar reconocimiento médico tanto previo a la incorporación del trabajador como periódico, según el tipo de riesgo que corra.

 

La actual ley en materia de riesgos laborales establece que los antiguos chequeos básicos médicos no son suficientes y que es necesario que se realicen las pruebas ajustadas a los riesgos inherentes de cada puesto de trabajo. Es decir, debe tenerse en cuenta si el trabajador está expuesto a altas temperaturas, a contaminantes, a vibraciones, a fatiga física posicional, a fatiga psíquica, a movimientos repetitivos, etc.

 

Pero por lo general, los reconocimientos médicos habituales en las empresas consisten en analítica completa de sangre y orina; medidas de peso, talla y masa corporal; exploraciones otorrinolaringólogas, cardiocirculatorias, pulmonares, neurológicas, abdominales, dermatológicas y del aparato locomotor, revisiones auditivas y de visión, toma de constantes vitales, electrocardiograma y espirometría.